martes, 26 de noviembre de 2019

José Ortega y Gasset




José Ortega y Gasset nace en Madrid el 9 de mayo de 1883 en el seno de una familia acomodada, ilustrada y liberal, enraizada en el periodismo desde tiempos de su abuelo materno, Eduardo Gasset y Artime, fundador del periódico El Imparcial, que más tarde dirigiría su padre, José Ortega Munilla.  

A los 8 años, José Ortega y Gasset entró en el Instituto Gaona de Málaga para pasar después al Colegio San Estanislao de Kostka de la Compañía de Jesús, situado en la finca Miraflores del barrio de El Palo en la misma ciudad.

Inició su formación superior en la Universidad de los jesuitas en Deusto, donde permaneció un curso solamente para trasladarse a continuación a Madrid, matriculándose en la Facultad de Filosofía y Letras en la Universidad Central (hoy Universidad Complutense), donde se licenció en 1902. En 1904 se doctoró con una tesis, de 58 páginas, sobre Los terrores del año mil, subtitulada Crítica de una leyenda. Pero fueron determinantes para su formación los viajes que realizó en 1905, 1907 y 1911, a Leipzig, Nuremberg, Colonia, Berlín y sobre todo el de Marburgo, donde tomó contacto con las «musas alemanas» (el neokantismo de Herman Cohen y de Paul Natorp, entre otros). Impresionado por la grandeza de la filosofía, la ciencia y la técnica alemanas, considera a Alemania su segunda patria y pone a su hijo mayor por nombre Miguel Germán. 

Ortega defendió un europeísmo a la alemana que le hizo dudar de la existencia de una filosofía española y a postularse como iniciador de la ‘verdadera filosofía’, la biognosis, concebida como ‘crítica de la razón histórica’, distinta de la ‘razón física’ y de la ‘razón abstracta’. Estaba convencido de que la ‘raza’ o ‘sustancia’ española estaba enferma y proponía sanarla con la ingestión de grandes dosis de cultura de sesgo germanizante. Estudia entonces el idealismo, que será la base de su primer proyecto de regeneración ética y social de España. 

En 1908 fue nombrado catedrático de Psicología, Lógica y Ética de la Escuela Superior de Magisterio de Madrid, y en 1910 cubrió, por oposición, la vacante por fallecimiento de  Nicolás Salmerón, como catedrático de Metafísica en la Universidad Central de Madrid. También en ese año, José Ortega y Gasset se casa con Rosa Spottorno Topete, traductora y feminista, hija del ministro togado del Cuerpo Jurídico de la Armada y nieta del conocido contraalmirante Ramón Topete y Carballo. Su hija Soledad Ortega Spottorno  creará en 1978 la Fundación José Ortega y Gasset, de la que será presidenta de honor, y su hijo José Ortega Spottorno será el fundador del periódico El País.

Los primeros escritos de Ortega, hasta 1913, están profundamente marcados por el par de conceptos ‘Subjetivismo’/‘Objetivismo’. Su objetivismo (racionalismo) se articula en torno a dos grandes bloques de ideas: las de Ciencia y las de Cultura. Lo explica en el periódico de su padre, El Imparcial.

El 23 de marzo de 1914, Ortega pronuncia un discurso en el Teatro de la Comedia de Madrid bajo el título Vieja y Nueva política que se considera el acto fundacional de la Liga de Educación Política Española, vinculada al Partido Reformista. Partiendo de los principios del liberalismo y la nacionalización, la Liga se proclamaba la vanguardia de la ‘España vital’ frente a la ‘España oficial’. También en 1914 ve la luz su primer gran libro: Meditaciones del Quijote. Con un estilo literario, más cerca de la prosa literaria que del discurso filosófico, lleno de metáforas y frases ingeniosas, pretendió hacer filosofía en un lenguaje próximo al del Quijote, lo que le permitió llegar al público culto en general. En su brillantez expositiva reside una de las claves del éxito y difusión de sus libros.

El 29 de enero de 1915, Ortega funda y dirige la revista España, un semanario de inspiración reformista liberal-democrática.

La Primera Guerra Mundial significa para Ortega una quiebra de los ideales ilustrados. En su Ensayo de Estética expone, a modo de prólogo, un programa de modernidad latina alternativa. Viaja a Argentina en 1916, lo que supuso un cambio de rumbo en su trayectoria profesional y la apertura de un puente cultural con Iberoamérica. También en 1916 fue designado académico de la de Ciencias Morales y Políticas. 

Publica Personas, Obras, Cosas, en cuyo prólogo dice: “Hoy me parecería más ajustado a la verdad... dotar a lo subjetivo de un puesto y una tarea en la colmena universal”. Matiza  el concepto de ‘perspectivismo’, según el cual las distintas concepciones del mundo dependen del punto de vista y las circunstancias de los individuos, y el concepto de razón vital, intento de superación de la dicotomía entre razón pura y razón práctica de idealistas y racionalistas, como formularía en una de sus publicaciones más emblemáticas: El Espectador, que corrige con el par de conceptos ‘Yo’/‘Circunstancia’. Para Ortega, la verdad surge de la yuxtaposición de visiones parciales, en la que es fundamental el constante diálogo entre el hombre y la vida que se manifiesta a su alrededor, especialmente en el universo de las artes.

En 1917 Ortega interrumpe su colaboración con El Imparcial y escribe una serie de ensayos en El Sol, donde publica los por él llamados ‘folletones’, preámbulo de dos de sus obras más importantes: España invertebrada y La rebelión de las masas.

En 1920, se funda la Editorial Calpe (que se unirá más tarde con Espasa), una de cuyas colecciones será dirigida por Ortega: la Biblioteca de Ideas del Siglo XX. Y en 1923 nace la empresa editorial más importante de Ortega, la Revista de Occidente, la publicación intelectual más abierta al pensamiento europeo del siglo XX español. Aneja a ella funcionó una editorial (así como su salón de tertulias en el Café Granja El Henar en el número 40 de la calle Alcalá) que representaría la más selecta modernidad intelectual de su época. José Ortega y Gasset dirigió la revista hasta 1936, cuya publicación reanudará su hijo José Ortega Spottorno en 1962 y continuará Soledad Ortega Spottorno.

Desde la Revista de Occidente, Ortega promovió asimismo la traducción y comentarios de las más importantes tendencias filosóficas de la época: Oswald Spengler, Johan Huizinga, Edmund Husserl, Georg Simmel, Jakob von Uexküll, Heinz Heimoseth, Franz Brentano, Hans Driesch, Ernst Müller, Alexander Pfänder y Bertrand Russell, como autores más representativos.

En El tema de nuestro tiempo, que aparece en 1923, Ortega ofrece el análisis de su época como la necesidad de superar el idealismo y volver a la vida, núcleo de su teoría de la razón vital. Ésta es fruto de la nueva sensibilidad que advierte en el siglo XX, ejemplificada en el arte nuevo como La deshumanización del arte (1925). 

Al agitado período de la vida política española a partir de 1923 pertenecen algunos de sus más famosos escritos políticos, entre ellos: La redención de las provincias y la decencia nacional (recopilación de artículos publicados entre 1927 y 1930).

En 1929 Ortega rompe con la Dictadura de Primo de Rivera con motivo de su famoso curso ¿Qué es filosofía?. Un año más tarde publica La rebelión de las masas, obteniendo una gran repercusión internacional. 

En 1931 es elegido diputado por la provincia de León con la ‘Agrupación al Servicio de la República’, fundada en febrero por Gregorio Marañón, Ramón Pérez de Ayala y él mismo.

En el debate del proyecto de la Comisión de la Constitución, celebrado entre los días 27 de agosto y 9 de septiembre de 1931, intervino como portavoz del grupo parlamentario de la Agrupación para decir que «nuestro grupo siente una alta estimación por el proyecto que esa Comisión ha redactado pero advirtiendo que esa tan certera Constitución ha sido mechada con unos cuantos cartuchos detonantes, introducidos arbitrariamente por el espíritu de propaganda o por la incontinencia del utopismo”. “Si la Constitución crea desde luego la organización de España en regiones, ya no será la España una, quien se encuentre frente a frente de dos o tres regiones indóciles, sino que serán las regiones entre sí quienes se enfrenten, pudiendo de esta suerte cernirse majestuoso sobre sus diferencias el Poder nacional, integral, estatal y único soberano. Contemplad la diferencia de una solución y de otra”. “El artículo donde la Constitución legisla sobre la Iglesia es de gran improcedencia, pues la Iglesia, en la Constitución, debe aparecer situada en una forma algo parecida a lo que los juristas llaman una Corporación de Derecho público que permita al Estado conservar jurisdicción sobre su temporalidad”.

Permaneció en su escaño durante un año, tras criticar públicamente el curso que la República tomaba, en su célebre discurso, Rectificación de la República, pronunciado en el Cinema de la Ópera de Madrid el 6 de diciembre de 1931.

Al año siguiente publica en la Revista de Occidente los discursos sobre El Estatuto de Cataluña que aparecen en el libro titulado La reforma agraria y el Estatuto catalán. Desencantado de su actividad parlamentaria, abandona su participación activa en la República.

Al comenzar la guerra civil española, Ortega se encontraba enfermo y, como él mismo describe en su artículo, publicado en el exilio, con el título En cuanto al pacifismo, el 21 de julio de 1936, se presentaron en su domicilio tres comunistas armados con la pretensión de que firmase un manifiesto contra el alzamiento y a favor de la República. Ortega se negó a recibirlos y su hija, bajo presión, negoció la redacción de un texto alternativo muy corto que finalmente Ortega firmó, añadiéndose a su firma las de Gregorio Marañón, Ramón Pérez de Ayala y otros intelectuales. A pesar de su estado de salud, Ortega decide exiliarse lo antes posible y, con la ayuda de su hermano, bien relacionado con los políticos de izquierdas, huye de España a París. Más tarde se traslada a los Países Bajos y luego a Buenos Aires. En 1942 fija finalmente su residencia en Lisboa. En esta ciudad escribe buena parte de lo que se considera obra póstuma: el Velázquez, Sobre la razón histórica, el Leibniz, El Hombre y la Gente, Epílogo… . 

Aunque confesaba que sus creencias eran incompatibles con las de Franco, regresó a España en 1945 en busca de la cercanía de la familia y con la ilusión de recuperar su cátedra. No se le permitió esto último, pero sí cobrar sus sueldos atrasados, y decide finalmente residir en Madrid. En 1948 fundó con su discípulo, Julián Marías, el Instituto de Humanidades. Ortega viajó con frecuencia a Alemania donde podía expresar sus pensamientos en un ambiente de reconocimiento a su figura. Dicta también conferencias en Suiza, EE.UU. y sobre todo en Alemania, donde recibió el crédito y las oportunidades de expresión que correspondían a su prestigio.

José Ortega y Gasset falleció el 18 de octubre de 1955 en su domicilio del número 28 de la calle Monte Esquinza en Madrid. Sus restos están enterrados en el cementerio de San Isidro.

Según se sugiere en una carta de la catedrática y escritora Carmen Castro al padre Donostia, escritor y compositor donostiarra, Ortega murió reconciliado con la Iglesia, aunque esta versión de los últimos momentos del filósofo ha sido desmentida de forma rotunda por su familia. Su nieto André Ortega Klein la considera “un bulo propagado por la prensa nacional-católica”.

Ortega ocupó un lugar de privilegio en la historia del pensamiento español de las décadas centrales del siglo XX. Maestro de varias promociones de jóvenes intelectuales, no sólo fue un brillante divulgador de ideas, sino que elaboró un discurso filosófico de notable originalidad. Ortega y Gasset ejerció una gran influencia en la filosofía española y en la filosofía iberoamericana del siglo XX no solo por la temática de su obra filosófica, sino también por su estilo literario ágil.

Su filosofía ha sido considerada como una ‘filosofía de vida’ que abarcó un comienzo, largo tiempo oculto, de metafísica pragmática inspirada en William James y seguida de un método general a partir de la fenomenología realista imitando a Edmund Husserl, que dio origen a su protoexistencialismo, anterior al de Martin Heidegger, y a su historicismo realista comparable al de Wilhelm Dilthey y Benedetto Croce.

En sus artículos y ensayos, Ortega trató tanto de filosofía y política como de arte y literatura. Su obra consiste en un programa abierto, que se aprecia en los ocho volúmenes de El espectador (1916-1935).

Sin embargo, el núcleo del ideario orteguiano se encuentra en obras como España invertebrada (1921), El tema de nuestro tiempo (1923), La rebelión de las masas (1930), Ideas y creencias (1940), Historia como sistema (1940) y ¿Qué es filosofía? (1958). Las cuestiones de estética y crítica literaria fueron objeto de sus reflexiones en Meditaciones del Quijote (1914),  Goethe desde dentro (1932), Papeles sobre Velázquez y Goya (1950) e Idea del teatro (1958).

Los asuntos políticos como privilegiado espectador de la realidad inmediata los analizó en Vieja y nueva política (1914), La decadencia nacional (1930), Misión de la universidad (1930) o Rectificación de la República (1931).


MAG/26.11.2019

miércoles, 6 de noviembre de 2019

Carl Schmitt





Carl Schmitt nació el 11 de julio de 1888 en Plettenberg (Westfalia), a unos 70 km al este de Bonn. Era el segundo de los cinco hijos de una familia prusiana muy católica (tres de sus tíos eran sacerdotes) en un entorno protestante. Su padre estaba empleado en una compañía de seguros de enfermedad y pertenecía a Zentrum, una asociación católica que se oponía a Bismarck, quien durante el Kulturkampf, perseguía la separación del Imperio de la Iglesia. Su padre, por el que  Carl sentía una profunda veneración, impulsó con su trabajo y su dinero la construcción de una iglesia católica en un lugar donde sólo existía una iglesia protestante. 

El joven Carl cursó su enseñanza primaria en un internado para pasar después al Liceo de Attendorn. Completado el bachillerato, su padre quiere que Carl ingrese en un seminario, aunque el joven está interesado en la Filología. Uno de sus tíos convence a Carl para que se matricule en Derecho, lo que no era frecuente para un joven de clase más bien modesta. En 1907 se matricula en la Universidad de Berlín, ciudad incómoda para un joven provinciano. Tras dos semestres en la Universidad de Berlín, Carl cambia su matrícula a Munich, donde cursa un solo semestre, para incorporarse a la Universidad de Estrasburgo, perteneciente al Imperio Alemán en 1908. En 1910 Carl Schmitt presenta  su tesis doctoral sobre el castigo y la culpabilidad con el título Über Schuld und Schuldarten. En 1915 consigue su certificado de aptitud para la enseñanza universitaria con la tesis Der Wert des Staates und die Bedeutung des Einzelnen (“La importancia del Estado y el significado del Individuo”).

En 1916 Carl Schmitt es llamado a filas, que evita obteniendo una excedencia. Sin embargo, cambia de idea y se presenta poco después como voluntario en el Primer Regimiento de Infantería Bávara. Durante unos ejercicios de instrucción se hace daño en las vértebras, es calificado inútil para servir en el frente y transferido al Estado Mayor en Munich. Allí conoce a Pawla Dorotić, que se hacía pasar por condesa serbia, con quien se casa ese mismo año. En 1918, Schmitt es nombrado oficial de Intendencia y condecorado con la Cruz de Hierro de segunda clase. Lo trasladan a la Sección VI del Ministerio bávaro de la Guerra, que ponen bajo su mando para desarrollar actividades de vigilancia de la prensa de izquierdas y de censura. 

Dotado de una capacidad de formulación brillante y potente en su lengua, Schmitt publica en 1919 “Romanticismo político” y dos años más tarde “La Dictadura”, ambos trabajos son muy bien recibidos sobrepasando ampliamente los círculos especializados en Derecho. 

A partir de 1920, Carl Schmitt reflexiona sobre el régimen presidencial y las modalidades constitucionales que permiten el desarrollo de la República de Weimar. Trabaja especialmente en el artículo 48 de la Construcción de Weimar. Se le considera el campeón de la democracia plebiscitaria y el pensador de la ‘dictadura política legítima’. Piensa que para salir de la situación política de excepción, en la que se encuentra sumergida la República de Weimar, hace falta un hombre fuerte a la cabeza de un Estado homogéneo, que sepa tomar decisiones aprobadas directamente por el pueblo unido en una Nación. Schmitt establece la piedra angular de la teoría política en la relación ‘amigo-enemigo’, lo que obliga a determinar quién es el enemigo entre los propios ciudadanos. Eso conduce al desarrollo de una filosofía de la decisión de urgencia, de la guerra y del combate, inspirada de alguna manera en las nociones del mal y del Anticristo.

En 1921 inicia su carrera docente en la Escuela de Negocios de Munich, pasando poco después a impartir clases en las Universidades Greifswald primero y de Bonn después. En esta ciudad conoce a un grupo de jóvenes católicos y a dos teólogos eminentes, uno católico, Karl Eschweiler, y otro  evangélico, que más tarde se convertiría al catolicismo, Erik Peterson, quienes le despiertan su interés por los temas del Derecho canónico. Schmitt publica sus reflexiones en “Teología política” y “Catolicismo romano y forma política”, la segunda edición de este último con imprimatur. 

En 1924, aparece el primer escrito de Schmitt explícitamente político con el título Die geistesgeschichtliche Lage des heutigen Parlamentarismus (“Estado histórico y espiritual del parlamentarismo de hoy”).  

Asimismo en 1924 el Juzgado de Bonn anula el matrimonio de Carl Schmitt con Pawla Dorotić. La iglesia católica, sin embargo, no lo disuelve. En 1926 Carl Schmitt contrae matrimonio civil con otra serbia, antigua alumna suya, Duška Todorović, quince años más joven que él. La iglesia católica lo excomulga. Schmitt que había sido un católico devoto, rompe con la iglesia y empieza a describirla como fuera de lugar.

En 1928, Schmitt publica su trabajo científico más relevante Verfassungslehre (“Teoría de la Constitución”), donde aborda un análisis jurídico sistemático de la Constitución de Weimar, creando junto a la teoría clásica del Estado una nueva disciplina independiente del Derecho público: la Teoría de la Constitución.

Schmitt muestra muy temprano su talento artístico y acomete algunas tentativas literarias que agrupará bajo el título Die große Schlacht um Mitternacht (“El gran combate de medianoche”). Es considerado como un miembro de la ‘Bohemia suaba’. Redacta una memoria sobre el poeta bien conocido en la época Theodor Däubler. Y tanto en Munich como en Estrasburgo, Schmitt frecuenta los medios artísticos de vanguardia. Admira a Gottfried Benn y le atrae el expresionismo. Se declara dadaísta antes de que Dada fuera reconocido y se considera amigo del poeta y editor Franz Blei, de Robert Musil y de Franz Kafka, así como de uno de los fundadores del dadaísmo: Hugo Ball, quien le presentaría a Hermann Hesse. Carl Schmitt es a la vez jurista esteticista y escritor politizante. Mantiene lazos de amistad con los escritores líricos de la época, como el poeta del catolicismo político Konrad Weiss, con Ernst Jünger, de cuyo tercer hijo sería padrino, y del pintor y escritor Richard Seewald. Carl Schmitt coleccionará obras de arte a lo largo de toda su vida.

En 1928 Schmitt es nombrado profesor en la Universidad Superior de Comercio de Berlín, aunque suponga un retroceso en su carrera académica, pero deseaba entrar en el núcleo político berlinés, que no consigue. Es cuando desarrolla su teoría del núcleo intocable de la Constitución, en contra de la opinión dominante. También se interesa por las teorías económicas en boga y defiende un Estado fuerte que debe apoyarse en una economía libre. Schmitt tropieza con las ideas del ordoliberalismo que se convertirá en neoliberalismo. Traba amistad con uno de los pensadores más notables, Alexander Rüstow, quien más tarde sería muy crítico con Schmitt. Al pluralismo de los intereses particulares, Schmitt opone la unidad del Estado que, según él, está representada por el presidente del Reich, elegido por el pueblo. Mientras vive en Berlín, publica Der Begriff des Politischen (“El Concepto de Política”), que será reeditada en varias ocasiones, Der Hüter der Verfassung (“El Guardián de la Constitución”), y Legalität und Legitimität (“Legalidad y Legitimidad”). Sobre este último libro, Otto Kircheheimer, prestigioso jurista experto en constitucionalismo,  escribe en 1932: “Cuando en una época futura  se examine la contribución intelectual de nuestra época, el libro de Carl Schmitt sobre la legalidad y la legitimidad se distinguirá tanto por su regreso a los fundamento de la teoría como por sus conclusiones finales”. 

Schmitt se aproxima a las corrientes reaccionarias y antiparlamentarias. La Constitución de Weimar, dice, debilita al Estado por culpa del liberalismo neutralizante y de que no es capaz de afrontar el nacimiento de la democracia en masa. Y añade: el liberalismo no es ni más ni menos que la indecisión organizada. Schmitt identifica dos movimientos opuestos: el sindicalismo revolucionario de los movimientos de los trabajadores y el nacionalismo del fascismo italiano, que considera como una locura que crítica el fundamento del liberalismo como una forma de dominación. Schmitt prefiere la marcia su Roma, cuando el 28 de octubre de 1922 los fascistas italianos de Mussolini avanzaron hacia Roma para impresionar al gobierno liberal. 

Según Schmitt, solamente el fascismo y el comunismo han intentado romper el principio constitucional del siglo XIX, para dar cabida a los grandes cambios experimentados en las estructuras económicas y sociales. Y precisamente los países en vías de industrialización, como Rusia e Italia, pueden darse una constitución económica moderna. 

Nace en 1931 Anima Schmitt, única hija de Carl y Duška.

En 1932, durante una conferencia bajo el lema ‘Estado fuerte y economía sana’, que tuvo lugar delante de las industrias, Schmitt defiende una despolitización activa del Estado y un regreso a las esferas estatales.

La familia Schmitt se traslada a Colonia, donde Carl imparte enseñanza en la Universidad de Colonia hasta 1933, en que lo hará hasta 1945 en la Universidad de Berlín.

Al día siguiente del nombramiento de Hitler como Canciller de Alemania, Schmitt proclama: “Se puede decir que Hegel ha muerto”. El 1 de mayo de 1933, Carl Schmitt se une al partido nazi. Pocos días después participa en la quema de libros escritos por autores judíos. En el mes de julio de ese mismo año Hermann Göring lo nombra Consejero de Estado para Prusia y en noviembre accede a la presidencia de la Unión de Juristas Nacional Socialistas. Schmitt sustituye al profesor Hermann Heller en la Universidad de Berlín hasta el final de la Segunda Guerra Mundial. En su cátedra Schmitt defiende la fundación ideológica de la dictadura nazi y justifica filosóficamente la idea de un Führer a partir del concepto de auctoritas. 

En junio de 1934, Schmitt fue nombrado editor-jefe del periódico nazi de los abogados, Deutsche Juristen-Zeitung, y un mes más tarde publica un artículo titulado Der Führer schützt das Recht (“El Führer protege la Ley”) para justificar los asesinatos políticos acaecidos en “La Noche de los Cuchillos Largos” bajo las órdenes de Hitler, investido de la “forma más alta de administrar la justicia” (höchste Form administrativer Justiz). Schmitt se definía como antisemita radical y en la Convención de Profesores de Derecho, celebrada en Berlín en octubre de 1936, en su condición de su presidente, exigió la limpieza del Derecho alemán de la influencia del espíritu judío y que a partir de ese momento todos los libros publicados por científicos judíos llevasen una marca para su identificación como tales.

Sin embargo en diciembre de 1936 la publicación de las SS, Das schwarze Korps, acusó a Schmitt de ser un oportunista, católico y pensador hegeliano, que en escritos anteriores criticaba las teorías raciales de los nazis. Poco después, Schmitt renunciaba a su cargo de Reichsfachgruppenleiter (Jefe del Grupo Profesional del Reich), aunque mantuvo su puesto de profesor en la Universidad de Berlín y su título de Consejero de Estado para Prusia. Continuó siendo investigado en 1937, hasta que Göring detuvo las pesquisas. Aunque fuera ya del primer plano de la vida pública, su fuerte compromiso con el régimen de Hitler hizo que se le considerara el "Kronjurist" del Tercer Reich.

El 30 de abril de 1945 Carl Schmitt fue detenido por las tropas soviéticas y, tras un corto interrogatorio, es puesto en libertad. El 26 de septiembre lo arrestan las tropas estadounidenses y y permanecerá internado en distintos campos de concentración hasta el 10 de octubre de 1946. Seis meses más tarde es de nuevo detenido y trasladado a Nuremberg, donde permanecerá en prisión desde el 29 de marzo hasta el 13 de mayo de 1947. El Fiscal general Robert Kempner querría interrogarlo como imputado potencial por su “participación directa o indirecta en la planificación de la guerra de agresión y de los crímenes de guerra contra la Humanidad”. Schmitt se defendió calificándose de científico puro o aventurero intelectual que corrió riesgos en nombre del conocimiento. Kempner le preguntó: “¿Y qué hizo usted al conocer la muerte de millones de personas?”. Y Schmitt replicó: “El cristianismo también se saldó con la muerte de millones de personas”. Durante las casi siete semanas de detención en la cárcel de prisioneros de guerra,  Schmitt escribió algunos textos cortos como el capítulo “Verdad de la celda” correspondiente al volumen, Ex captivitate salus. Erinnerungen der Zeit 1945/47, que se publicó en 1950. También en ese tiempo, Kempner le planteaba cuestiones como cuál era el estatuto de un ministro del Reich o del Jefe de Cancillería o incluso cuáles eran las razones para que los funcionarios hubieran seguido a Hitler.

Tras su liberación, Schmitt se refugió en su ciudad natal de Plettenberg. No se arrepintió de su papel en la creación del Estado nazi y rehusó cualquier intento de ‘desnazificación’, impidiendo de esta forma su reincorporación a los puestos académicos. Publica con el pseudónimo de de Walter Haustein diversos escritos, como Der Nomos der Erde (“El Nomos de la Tierra”), Theorie des Partisanen. Zwischenbemerkung zum Begriff des Politischen (“La Teoría del Partisano”) y Politische Theologie II. Die Legende von der Erledigung jeder Politischen Theologie (“Teología Política II”). 

A partir de 1950 y aún en esta situación de aislamiento de las comunidades universitarias y políticas, él siguió estudiando Derecho internacional y recibiendo hasta edad bien avanzada a colegas universitarios y a jóvenes intelectuales. Entre ellos, Ernst Jünger, Jacob Taubes y Alexander Kojève. 

También en 1950 falleció su primera esposa, Pawla Dorotić, y la Iglesia católica le levantó la excomunión. 

A partir de los años ’50, Enrique Tierno Galván mantiene una intensa correspondencia con Carl Schmitt para poner en marcha el criptomarxismo europeísta del boletín de su cátedra de derecho político en Salamanca. Ya como alcalde de Madrid felicita a Schmitt en su 90º cumpleaños.

En 1952 el gobierno de la República Federal de Alemania concede a Carl Schmitt una pensión, le permite participar en la Unión alemana de profesores de Derecho, pero manteniendo la prohibición de enseñar.

En 1957 su hija Anima se casó con el prestigioso catedrático de la Facultad de Derecho de la Universidad de Santiago de Compostela, Alfonso Otero Valera, miembro de Falange española, con quien Carl Schmitt intercambiaba correspondencia. Estas cartas y otros trabajos de Carl Schmitt fueron traducidos al español por su hija Anima Schmitt de Otero. 

En 1962, Carl Schmitt viajó a España para dar conferencias, dos de las cuales fueron publicadas al año siguiente con el título “Teoría del partisano”. Su tesis giraba en torno a la caracterización de la guerra civil española como una ‘guerra de liberación nacional contra el comunismo internacional’. Schmitt consideraba al partisano como un fenómeno significativo que, durante la segunda mitad del siglo XX, dio origen a una nueva teoría bélica. En ese año Manuel Fraga Iribarne, en su condición de Ministro de Información y Turismo,  nombró a Carl Schmitt miembro del Instituto de Estudios Políticos de España. 

Carl Schmitt falleció en la clínica evangélica de Plettenberg el domingo de Pascua, 7 de abril de 1985, con casi 97 años, de esclerosis en placas. Su enfermedad le provocaba episodios obsesivos cada vez más largos y brotes paranoicos, sintiéndose perseguido por su propia voz y por ondas sonoras. Su demencia le lleva a imaginarse micrófonos ocultos donde se encontrase. Fue enterrado  en el cementerio católico de su ciudad natal.

06.11.2019/MAG






jueves, 17 de octubre de 2019

Sigmund Freud




   
Sigismund Freud nació el 6 de mayo de 1856 en Freiberg, un pequeño pueblo de Moravia (en la actualidad Příbor en la República Checa), hijo de Jacob Freud y Amalia Nathansohn, ambos nacidos en Tisménica una pequeña ciudad de 6.000 habitantes de la Galitzia central (en el noreste del imperio austro-húngaro). Los Freud, conocidos en generaciones anteriores como Freide, eran judíos jasídicos (una rama de judaísmo ortodoxo). Jacob se casó con Amalia, veinte años más joven que él, convirtiéndola en su tercera esposa el 29 de julio de 1855. Sigismund fue el primer hijo del tercer matrimonio de Jacob. Aunque el nombre que figura en su certificado de nacimiento es Sigismund, su padre añadió un segundo nombre, de origen hebreo, Schlomo (Salomón) en una inscripción manuscrita en la Biblia de familia. Un documento de 1871 se refiere a Freud como Sigmund, aunque él mismo no comienza a firmar Sigmund hasta 1875 y nunca usó el segundo nombre.

Convivir en su infancia con cinco hermanas, dos hermanos y dos hermanastros dejaría en Sigmund Freud una huella en la consideración de los lazos familiares. El negocio de lanas de Jacob no permitía alimentar adecuadamente a tan numerosa familia en Freiberg y, cuando Sigimund tenía tres años, se mudaron a Leipzig, donde residieron unos meses. Tampoco aquí las cosas mejoraron y un año después se trasladaron a Viena, capital imperial católica, donde los Freud, como tantos judíos y otros emigrantes de la Europa del Este, eran ‘zugeraster’, vocablo local con el que los vieneses se referían a los que venían de fuera. En 1865, a los nueve años de edad, Sigmund Freud entró en el Leopoldstädter Kommunal-Realgymnasium, donde destacó como alumno sobresaliente.

Fue un ávido lector amante de la literatura en alemán, francés, italiano, español, inglés, hebreo, latín y griego. Según se desprende de numerosas cartas entre Freud y su amigo Eduard Silberstein, escritas entre 1871 y 1881, ambos aprendieron el español de manera autodidacta. Incluso formaron una especie de sociedad secreta a la que nombran «Academia Castellana» (AC) y usaron como pseudónimos los nombres de los dos perros protagonistas de ‘El Coloquio de los Perros’ de Cervantes, firmando Freud como Cipion y Silberstein como Berganza. Freud leyó a Willliam Shakespeare en inglés a lo largo de toda su vida, sugiriéndose que gran parte de su conocimiento de la psicología humana puede haber sido derivada de las obras de Shakespeare.

En 1873 Sigmund Freud ingresó en la Facultad de de Derecho de la Universidad de Viena, pero después de escuchar una conferencia pronunciada por Karl Brühl sobre el ensayo, atribuido a Goethe, ‘Sobre la naturaleza’, cambió su matrícula a la Facultad de Medicina, siendo Franz Brentano su profesor de Filosofía, Carl Claus, defensor del darwinismo, el de Zoología y Ernst Wilhelm von Brücke el de Fisiología, con quien haría prácticas sobre el sistema nervioso central de los invertebrados en el tercer curso académico.  Considerado como estudiante poco convencional pero brillante, Freud fue nombrado asistente del profesor von Brücke en el Instituto de Fisiología de Viena entre los años 1876 y 1882. En un curso sobre afecciones renales que impartió en 1877 el prestigioso médico judío Joseph Breuer en dicho Instituto conoce a Freud, con el que entablará una estrecha relación de gran trascendencia para su desarrollo profesional, prestándole ayuda tanto moral como material. En 1878, el profesor Carl Claus consigue una beca de colaboración para Freud en la Estación de Zoología Experimental de Trieste, donde redactó el primero de sus trabajos relativo a la estructura gonádica de las angulas.

En 1881 Sigmund Freud rinde los exámenes finales y recibe su Licenciatura en Medicina en la vieja universidad, construcción barroca en Dr. Ignaz Seipel Platz, ahora ocupada por la Academia Austriaca de Ciencias.

En 1882 Freud comenzó a trabajar en la clínica psiquiátrica del Dr Theodor Meynert, quien lo hizo su ayudante. Freud se dedicó a realizar investigaciones sobre el bulbo raquideo, siendo el primero en proponer el uso terapéutico de la cocaína como estimulante y analgésico. No sin cierta imprudencia, la experimentó en su persona. No se convirtió en un toxicómano, pero empujó a la adicción a su amigo el distinguido neurólogo Ernst von Fleischl-Marxow al tratar de curarlo de su morfinomanía, agravando, de hecho, su caso. En los círculos médicos se dejaron oír algunas críticas, y la reputación de Freud quedó un tanto ensombrecida.

En 1883, y bajo la presión de von Brücke, abandonó la investigación teórica. Pasó tres años como médico interno en el Hospital General de Viena, dedicándose a la psiquiatría, la dermatología y los trastornos nerviosos, pero sus inclinaciones iniciales le llevan a formarse a partir de enero de 1884 y durante catorce meses como un excelente neurólogo en el departamento de neuropatología del Dr. Scholz, a pesar de no compartir los métodos de éste. En marzo de 1885, Freud fue nombrado Privaatdozent (profesor adjunto) de Neuropatología en la Universidad de Viena. 

A últimos de ese año consiguió una beca del gobierno para estudiar en París junto al famoso neurólogo Jean-Martin Charcot, que trabajaba en el tratamiento de trastornos mentales mediante la hipnosis en el manicomio de Salpêtrière, por él fundado. Los estudios junto a Charcot, centrados en la histeria, lo orientaron hacia la psicopatología.

El 25 de abril de 1886 abre su primer consultorio (Rathausstrasse 7), especializándose en los trastornos nerviosos. Como médico privado comenzó su práctica para tratar la histeria y la neurosis utilizando la hipnosis y el método catártico que su mentor Josef Breuer había aplicado a la feminista austríaca judía Bertha Pappenheim (más conocida como Anna O.) obteniendo resultados que en aquel momento parecían sorprendentes.

En septiembre del mismo año Sigmund Freud se casa con Marta Bernays, nieta de Isaac Bernays, un rabino en Hamburgo. Tuvieron seis hijos, Mathilde, Jean-Martin, Oliver, Ernst, Sophie y Anna. Esta última su eterna cuidadora y posterior continuadora de sus teorías centradas en la psicología infantil. En 1896, Minna Bernays, hermana de Martha, se convirtió en miembro de la familia más tras la muerte de su prometido. La estrecha relación que tuvo con Sigmund Freud llevó a rumores, iniciados por el psiquiatra suizo Carl Jung, de una aventura. El descubrimiento de un registro de hotel suizo del 13 de agosto de 1898, firmado por Freud mientras viaja con su cuñada, se aportó como prueba.

Como médico privado, Freud publicó en 1891 su trabajo inicial sobre psicopatología titulado ‘Sobre la afasia’ , donde desarrolla un estudio sobre este trastorno neurológico en el que la capacidad para pronunciar palabras o nombrar objetos comunes se pierde. 

En 1893 en su trabajo ‘Estudios sobre la histeria’, elaborado en colaboración con su mentor Josef Breuer, Freud considera los síntomas de la histeria como manifestaciones de energía emocional no descargada, asociada con traumas psíquicos olvidados. El procedimiento terapéutico consiste en sumir al paciente en un estado hipnótico para forzarle a recordar y revivir la experiencia traumática origen del trastorno, con lo que se descargarían por catarsis las emociones causantes de los síntomas.

De 1895 a 1900, impulsado por las experiencias con sus pacientes histéricos, desarrolló muchos de los conceptos incorporados tanto a la práctica como a la doctrina psicoanalítica. Poco después abandonó el uso de la hipnosis como procedimiento catártico, reemplazándolo por la investigación del curso espontáneo de pensamientos del paciente -llamado asociación libre-, como método para comprender los procesos mentales inconscientes que están en la raíz de los trastornos neuróticos. Freud notó que podía aliviar sus síntomas animándolos a que verbalizaran sin censura cualquier ocurrencia que pasara por su mente. Encontró evidencias de los mecanismos mentales de la represión y la resistencia, describiendo la primera como un mecanismo inconsciente que hace inaccesible a la mente consciente el recuerdo de hechos traumáticos; y la segunda como la defensa inconsciente contra la accesibilidad a la consciencia de las experiencias reprimidas, para evitar la ansiedad que de ella se deriva. Seguía el curso de los procesos inconscientes, usando las asociaciones libres como guía para interpretar los sueños y los lapsus en el lenguaje. 

En 1900 hace aparición su obra más importante, ‘La interpretación de los sueños’ donde analiza (además de algunos sueños de sus pacientes) muchos de sus propios sueños, registrados durante tres años de autoanálisis iniciados en 1897. Freud inaugura una nueva disciplina y modo de entender la mente humana, el psicoanálisis. Paradójicamente, de ‘La interpretación de los sueños’, vendió solo 351 copias en sus primeros seis años y la segunda edición no se publicó hasta 1909.

Su último trabajo sobre neurología, fue un artículo, 'Parálisis cerebrales infantiles', escrito en 1897. Sus siguientes trabajos se inscriben en lo que él mismo había bautizado en 1896 como psicoanálisis, al que, más allá de una eficacia terapéutica que Freud siempre juzgó restringida, su importancia primordial residía en su condición de instrumento para investigar los factores determinantes en el pensamiento y el comportamiento de los hombres.

Mediante el análisis de los sueños, desarrolló teorías sobre la sexualidad infantil y el complejo de Edipo. Trabajó además la teoría de la transferencia, proceso por el que las actitudes emocionales, establecidas originalmente hacia las figuras de los padres durante la infancia, son transferidas en la vida adulta a otros personajes. 

En 1889 Freud volvió a Paris para asistir al Primer Congreso Internacional de Hipnotismo. Tras algunos años de aislamiento personal y profesional debido a la incomprensión e indignación que en general sus teorías e ideas provocaron, comenzó a formarse un grupo de adeptos en torno a él, el germen del futuro movimiento psicoanalítico.

En 1891 la familia Freud se mudó a la que hoy es su casa museo en Viena, en el número 19 de la calle Bergasse, donde pasaba consulta hasta las 13:00 hrs en punto y entraba inmediatamente en el comedor, donde la comida estaba ya servida por su esposa Martha. A las 14:00 hrs se levantaba de la mesa e iniciaba su paseo por el Ring y alrededores, que finalizaba ante una taza de café, y con su cigarro siempre encendido, en su lugar reservado del café Landtmann.

En 1899 El primer reconocimiento oficial como creador del psicoanálisis fue en 1902 al recibir el nombramiento imperial como Profesor extraordinario, hecho que Freud comentaría en una carta a su amigo berlinés Wilhelm Fliess fechada en Viena el 11 de marzo de 1902, señalando sarcásticamente que esto era «...como si de pronto el papel de la sexualidad fuera reconocido oficialmente por su Majestad...»

En 1902 fue nombrado profesor titular de la Universidad de Viena gracias a los esfuerzos de un paciente con influencias. Sus siguientes escritos, ‘Psicopatología de la vida cotidiana’ (1904) y ‘Tres ensayos para una teoría sexual’ (1905), no hicieron más que aumentar el antagonismo con sus colegas. Como consecuencia, Freud continuó trabajando virtualmente solo, en lo que él mismo denominó "una espléndida soledad ". Otros de sus trabajos son ‘Tótem y Tabú’ (1913), ‘Más allá del principio del placer’ (1920), ‘Psicología de masas’ (1920), ‘El yo y el ello’ (1923), ‘El malestar en la cultura’ (1930), ‘El porvenir de una ilusión’ (1927), ‘Introducción al psicoanálisis’ (1933), y ‘Moisés y el monoteísmo’ (1939).

Hacia 1906 contaba con un reducido número de alumnos y seguidores destacando los psiquiatras austriacos William Stekel y Alfred Adler, el psicólogo austriaco Otto Rank, el psiquiatra estadounidense Abraham Brill, y los psiquiatras suizos Eugen Bleuler y Carl Jung, además del húngaro Sándor Ferenczi, que se unió al grupo en 1908. La correspondencia entre Sigmund Freud y Eugen Bleuler, director de la más avanzada clínica psiquiátrica de la Europa de principios de siglo, muestra no solo la libertad y la soledad de Freud sino también la de Bleuler. Este psiquiatra suizo germánico, de temperamento independiente, capaz de admirar la radical novedad de Freud y su aporte a la psiquiatría moderna, se mantuvo, al mismo tiempo, ajeno a cualquier forma de lo que él consideraba una ortodoxia peligrosa. Bleuler, como Breuer o Jung, no pudo aceptar la importancia de la sexualidad en la etiología de neurosis y psicosis.

En 1910 se crea una organización de ámbito mundial denominada Asociación Psicoanalítica Internacional. Tras el comienzo de la I Guerra Mundial, abandonó casi la observación clínica y se concentró en la aplicación de sus teorías a la interpretación psicoanalítica de fenómenos sociales, como la religión, la mitología, el arte, la literatura, el orden social o la propia guerra.

En 1912, en ‘Totem y tabú’ Freud hace una investigación en psicoanálisis aplicado, postulando una hipótesis de la dinámica evolutiva de la sociedad primitiva en base a una analogía con el desarrollo del aparato mental: la destrucción canibalística del padre por parte de los hijos, como una forma del odio y de apoderarse de su identidad, y su reparación primitiva a través de la "obediencia retroactiva" a los mandamientos o tabúes del tótem, símbolo de la sobrevivencia y de la negación de la muerte del padre 

A comienzos de la Primera Guerra Mundial, Freud remarca la idea de la transferencia como una actuación repetitiva y no como un verdadero recordar, y más tarde el inicio de la teoría del narcisismo que venía mencionando a lo menos desde 1909 como una etapa de la evolución libidinal que va del autoerotismo (narcisismo: segunda etapa del autoerotismo, cuando las pulsiones sexuales unificadas toman como objeto de satisfacción al propio yo) hasta el amor objetal. En 1915 expone sus precisiones sobre el amor que puede aparecer en la transferencia e inicia el desarrollo de una teoría metapsicológica, una teoría psicológica del aparato mental desde los puntos de vista dinámico, económico y tópico y que va más allá de considerar al aparato mental como una estructura exclusivamente enmarcada en la conciencia como tendía a considerar la metafísica a la psicología. Varios de los artículos publicados este año están en este contexto como es el caso de "Pulsiones y destinos de pulsión" en el cual mantiene la idea de la pulsión como representante psíquico de los estímulos somáticos, "la represión" en el cual vuelve reunir conceptualmente a todos los mecanismos defensivos en torno al de la represión, y "lo inconsciente" en el que insiste en la justificación y necesidad de un dominio donde operan leyes rigurosas y conflictos.

En 1916, Freud publicó ‘Introducción al psicoanálisis’, obra en la que ampliaba y clarificaba su teoría al definir el Ello, el Superyó y el Yo, entre los que se dirimía la relación entre el principio del placer y el principio de realidad, aunque más tarde superpondría en parte a estos principios el Eros (pulsión de vida ) y el Tánatos (pulsión de muerte). 

El sistema propuesto por Freud establecía tres ámbitos diferenciados: ello, yo y superyó. 

 • El Ello. Es la parte primitiva de la personalidad. Aquí se encuentran los instintos sexuales y de supervivencia. Se corresponde con el inconsciente. En los primeros años de la vida del niño, éste ámbito domina sus acciones y pensamiento. Así, dirige su atención hacia lo que le rodea, en especial la madre, incorporando los conocimientos adquiridos a su propia personalidad, pasando a formar el núcleo del “yo”.

 • El yo. Es el estadio más cercano al mundo real. Se desarrolla en la infancia y pretende cumplir las necesidades provocadas por ese mundo exterior. Media entre el ello y el superyó. Se corresponde con el preconsciente. Es racional y consigue dominar los instintos del "ello", guiándose por el principio de realidad. En esta fase, el "yo" ha de hacerse fuerte, ha de ser capaz de controlar a los otros dos sistemas. Esto se refleja en el estado de narcisismo que Freud refleja como condición indispensable para crear una mente sana: el "yo" ha de quererse a sí mismo, tomar conciencia de sí y de cuanto le rodea, con lo que establecerá una jerarquía en cuya cúspide él mismo se situará.

 • El superyó. Pensamientos adquiridos por la socialización y la cultura, integra los pensamientos éticos y morales. Es inconsciente y se forma durante el período edípico, en el momento en que el niño, debido a las restricciones morales, debe renunciar a conseguir su objeto de placer: el padre o madre. En este periodo, el niño ha de aceptar las reglas morales impuestas por los padres, reprimiendo deseos y renunciando a impulsos instintivos. Las reglas de moralidad actúan, al mismo tiempo, creando un escenario donde se desarrolla la neurosis, al ser obligado inconscientemente el individuo a renunciar a sus deseos. Surge una vez que se resuelve el complejo de Edipo.


En 1917 publica "Duelo y melancolía". Aquí Freud acentúa el papel que la autoagresión tiene en el sufrimiento de los melancólicos y que revela la profunda ambivalencia frente a los objetos perdidos y la guerra interna en que se debate un yo dividido en una parte severamente atacada y otra crítica y condenatoria sobre la anterior. Se esboza aquí lo que Freud llamó el superyó. En 1919, terminando la guerra, Freud vuelve a puntualizar la técnica analítica de los síntomas en sus mociones pulsionales y en la consecuente integración -automática e inevitable- de éstas al -yo-, del cual estaban escindidas y -ligadas aparte-. A partir del año 1920, fecha en que muere su hija Sophie de neumonía, se publica un terceto de pequeñas pero fundamentales obras en las que Freud expone el nuevo modelo de aparato mental, el estructural. Este será el paradigma teórico de la investigación freudiana desde este momento en adelante.

En ‘El Porvenir de la Ilusión’ Freud acomete grandes análisis acerca del génesis de la cultura religiosa en relación con la evolución del hombre y la conquista de la Naturaleza. Cada capítulo está estructurado para que el siguiente mantenga una coherencia simple de razonamiento sobre la evolución de la cultura y la necesidad de la religión y sus representaciones. Presenta las ideas como un fiel reflejo de sus investigaciones fundamentadas en el método científico, pero con el singular beneficio de partir desde una perspectiva psicológica.

En 1923 se le detectó un cáncer en el paladar que precisó de un tratamiento constante y doloroso, por el que tuvo que someterse a varias operaciones quirúrgicas. Él mismo había dicho que era autor de la tercera gran humillación de la humanidad: la primera había sido saber por Galileo que no era centro del universo, la segunda descubrir por Darwin que no era cúlmen de la creación y la tercera haberse enterado por sus escritos de que los hombres no eran siquiera dueños de su mente.

Cuando los nazis ocuparon Austria, en 1938, será su alumna Marie Bonaparte, sobrina bisnieta de Napoleón, con el apoyo del mismísimo presidente americano Roosevelt, quien logre convencerlo de abandonar la capital austriaca e instalarse en Londres, lejos del acoso nazi. Freud y su hija Anna fueron interrogados por la Gestapo antes de que su amiga y paciente Marie Bonaparte fuese capaz de asegurarles pasaje a Inglaterra. Bonaparte intentó sin éxito obtener visados de salida también para cuatro de sus hermanas, que finalmente se quedaron en Viena antes de ser enviadas a campos de concentración nazis en los que murieron.

El 21 de septiembre de 1939, Freud recordó la promesa que le hizo su amigo y médico de cabecera, Max Schur, de ayudarle a morir cuando el cáncer de mandíbula se volviera insoportable. Sigmund Freud moriría a la medianoche del 23 de septiembre de 1939, en su casa de Hampstead, hoy sede del Museo Freud, donde se exhibe el célebre diván de su consulta vienesa, inspirador de todo un estilo de ritual médico. Sus últimas palabras fueron: Das ist absurd! Das ist absurd! (¡Es absurdo!...¡Esto es absurdo!) ...

Tres días después de su muerte sus restos fueron incinerados en el Golders Green Crematorium, en el norte de Londres, siendo guardadas sus cenizas en una antigua urna griega que había recibido como regalo de la princesa Bonaparte y que tuvo en su estudio en Viena.

Cuando su esposa Martha falleció en 1951, se añadieron sus cenizas a la urna. En enero de 2014 intentaron robar las cenizas de los Freud, y aunque el robo se evitó, los ladrones dañaron gravemente la urna de más de 2.300 años de antigüedad.

(Transcrito de una publicación propia en un blog de MAG que apareció el 17.11.2017)

MAG/17.10.2019

Bienvenidos al blog vinculado a las clases de Pensamiento Político impartidas por el prof. Abella


Estimados compañeros: 

Un año más me atrevo a lanzar este blog con la confianza de que sea también de utilidad, como creo lo han sido los publicados en años anteriores, para muchos de los incondicionales del profesor Abella, quien me ha dado su aprobación. 

A fin de que Manuel Abella pueda concentrarse en sus clases en los conceptos y evolución del pensamiento político a lo largo del siglo XX y principios del XXI, me he ofrecido a publicar en este blog las biografías de los autores de los libros que él señale como relevantes a lo largo del curso. 

Mucho agradeceré vuestras sugerencias y críticas. 

Cordiales saludos 

Manuel Avendaño Gascón 

MAG/17.10.2019